MÚSICA CON SENTIDO COMÚN

miércoles, 15 de julio de 2015

La razón de la sinrazón

Con frecuencia ves por la calle a gente muy ocupada que siempre tiene prisa y algo que hacer. Los puedes ver mirándote de reojo porque necesitan identificarte y concretar si pueden o no pasar cerca de ti. A veces confluyen varios conocidos y se ponen a hablar como si lo supieran todo de todo. Pero en realidad esas charlas por compromiso suelen desquiciar a cada interlocutor para el resto del día. Con el cuento de esa conversación acudirán a sus parejas o familiares y amigos dispuestos a convertir ese momento específico en un chismorreo en toda regla.

Y esto es lo que comúnmente se conoce como socializarse. No le ocurre a todo el mundo pero si a la inmensa mayoría. Seguro que a ti, lector, también te sucede y a quien más y a quien menos, al menos alguna vez ha podido comprobar que así nos comportamos los humanos.

Así es. Somos seres sociales y lo normal es interactuar entre nosotros. Compartir verbalmente y físicamente nuestras vivencias para sentirnos integrados, comprendidos, menos solos. Pero en ese proceso, casi siempre olvidamos muchos factores que influyen en nuestra percepción de nuestro entorno, del mensaje recibido y de la propia personalidad, por lo cual la interacción social afecta de forma considerable a nuestro comportamiento y a nuestra evaluación de la realidad.

Buscamos personas afines. Somos educados en entornos familiares con los que nos unen lazos de sangre. Nos encariñamos de nuestras mascotas, o incluso de nuestras cosas. Poco a poco, en la vida, vamos conformando entornos apacibles, seguros para nuestra forma de ser y sobre todo y por encima de todo: CÓMODOS.

Gente sin pantalones por las calles de las ciudades costeras, o en atuendos que jamás usarían en sus ciudades dormitorio. Por contra, gente que cuida tanto su imagen hasta extremos descontrolados y se llevan el gimnasio a las vacaciones. Gente currando sin descanso en ciegos habitáculos. Personas sudorosas limpiando hojas bajo el sol por más de siete horas seguidas. Esto es la sociedad.

Y lo más extraño es que todo el mundo sabe todo de todo el mundo. Pero nadie se conoce a sí mismo realmente. Nos vamos descubriendo mediante la interacción o la experiencia, como nos gusta llamar a nuestra reputación. Y la verdad es que al final este es un mundo repleto de vergüenza, miedos, frustración secretos que nos gusta aparentar que es tranquilo, fácil y necesario.

¿Tú que opinas?

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