Si quieres tu edificio limpio, no lo limpias.
Si quieres tu declaración de la renta bien hecha, no te la haces tú.
Si quieres lucir un corte de pelo nuevo, no coges tú las tijeras.
Y si quieres que tu vida vaya bien, no la controlas tú. La pones en manos de Dios, del estado o, incluso, del banco.
Para qué hacer tus cosas tú mismo si puedes pagar a alguien para que lo haga. Además así todo el mundo creerá que te va mejor en la vida, que eres adinerado o bien posicionado. Pero es posible que también seas un guarro, un vago o, simplemente, poco creativo.
Podría decirse que esto es muy radical, pero la verdad es que es justo así como se perciben esas cosas. Y lo peor es que lo más radical es que hay casos en que aparentar lo es todo, por encima de salud, familia y amor. Eso es una verdadera lástima.
No compramos por necesidad y nos limitamos a imitar. Hace demasiado tiempo que nuestra especie se distinguió de los monos pero, en algunos aspectos, puede que ahora ellos nos saquen ventaja.
No aprendemos nada que no nos sea enseñado o impuesto por rutinas. No evolucionamos nada porque la prisa por obtener el estatus nos prima por encima de todo lo demás.
No parece un buen pronóstico para la humanidad.
¿Tú qué opinas?
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